BROMURO DE METILO, EL REMEDIO PEOR QUE LA ENFERMEDAD PDF Imprimir Correo electrónico
Viernes 02 de Agosto de 2019 12:40

En las últimas semanas hemos visto en el Ecuador cómo se han prendido las alarmas por una posible afectación de las plantaciones de banano en caso de que ingresara el hongo fusarium raza 4, un hongo que según información internacional habría migrado a nuestra región desde Asia.

 

Sin embargo, ha pasado desapercibido el hecho de que se pretendería enfrentar esta situación mediante fumigaciones con bromuro de metilo, una sustancia de altísimo impacto que reduce la capa de ozono, esencial para todas las formas de vida en la Tierra.

Recurrir al bromuro de metilo sería la salida que el Ministerio de Agricultura evalúa como adecuada, aún cuando autoridades nacionales de salud no estén de acuerdo. El máximo representante del Ministerio de Agricultura ha anunciado la implementación de un “protocolo de bioseguridad” con la participación de tres instituciones: INIAP, CIBE (Centro de Investigaciones de Biotecnología en el Ecuador -de la ESPOL-) y Agrocalidad, a más del acompañamiento del OIRSA (Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria).

En otros países de la región también se plantea la importación de bromuro de metilo como una medida de bioseguridad frente a esta amenaza.

Efectos en la salud

El bromuro de metilo es un insecticida y nematicida con efectos fungicidas, acaricidas, rodenticidas y herbicidas. Es un producto químico cuyo umbral de olor es mucho más alto que su concentración tóxica por lo que no se advierte su presencia, lo cual es grave tomando en cuenta que es un gas a temperatura ambiente y que la principal vía de exposición es la inhalación. Inhalar altas concentraciones de bromuro de metilo, si no produce anestesia inmediata y paro respiratorio, puede desembocar en edema pulmonar seguido a menudo de una severa neumonía.

Puede resultar afectado el sistema nervioso central, tanto a raíz de la intoxicación aguda como de la intoxicación crónica. Es fácilmente absorbido por piel. Se conoce que tiene potencial carcinógeno.

El bromuro de metilo es un mutágeno, es decir que causa cambios genéticos. Es una sustancia extremadamente tóxica para la Organización Mundial de la Salud (OMS) y para la Environmental Protection Agency de Estados Unidos (EPA).

Efectos en la capa de ozono

El Protocolo de Montreal, suscrito el 16 de septiembre de 1987, se creó reducir la producción y el consumo de numerosas sustancias, entre ellas el bromuro de metilo, que son responsables del agotamiento de la capa de ozono. Ecuador es signatario del Protocolo de Montreal desde el 12 de abril de 1990.

Los países del Norte eliminaron el uso de dichas sustancias en el año 2005, mientras para los países del Sur se abrió un plazo hasta el 1 de enero de 2015. Según el informe Eliminación del Bromuro de metilo en países en vías de desarrollo (2014), del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, PNUMA, a fines del 2013 más del 85 por ciento de los usos controlados del bromuro de metilo en los países del sur ya se habían reemplazado por alternativas.

Sin embargo, nunca estuvo totalmente prohibido el uso del bromuro de metilo. El Protocolo de Montreal contempla excepciones que abren la posibilidad de utilizarlo en cuarentenas y actividades de pre-embarque hasta el año 2040. Esto es grave porque en la actual coyuntura, países como Costa Rica, que eliminó las importaciones de bromuro de metilo en el 2013, podrían acogerse a la aplicación de esta excepción.

En el caso del Ecuador, declaraciones oficiales hechas en 2014 señalan que se dejó de importar bromuro de metilo en el 2011; pero se podrían reiniciar las importaciones para fumigar las plantaciones bananeras, ante la alerta levantada por una eventual presencia del fusarium raza 4.

Empresas proveedoras del bromuro de metilo radicadas en México, Estados Unidos, Chile, Colombia y Costa Rica, actualmente se muestran en campaña de promoción de este agrotóxico sin que les preocupe que esté registrado en la lista de sustancias que erosionan la capa de ozono.

Por otro lado, llama la atención que en este contexto, varios productores bananeros se encuentren actualmente ampliando sus plantaciones. ¿Acaso están desinformados, o es que cuentan con información privilegiada que explique sus actividades de expansión de este monocultivo?

La Constitución del Ecuador establece los derechos de la naturaleza y garantiza la progresividad de los derechos humanos. Para asegurar un medio ambiente sano a la población, prohíbe “el desarrollo, producción, tenencia, comercialización, importación, transporte, almacenamiento y uso de agroquímicos internacionalmente prohibidos”. Sería inadmisible que se apueste por una respuesta errónea que sólo resulta conveniente para los intereses empresariales, profundiza la dependencia tecnológica y posterga la posibilidad de entrar en una transición hacia la soberanía alimentaria y la restauración de los ecosistemas.

 

2 de agosto de 2019