MANIPULACIÓN GENÉTICA HUMANA: ¿POR QUÉ?, ¿PARA QUÉ? Imprimir
Miércoles 10 de Febrero de 2016 16:18

La reciente aprobación por parte de la Autoridad de Fertilización Humana y Embriología del Reino Unido a la manipulación genética humana responde a una visión reduccionista de la salud y de la vida, que limita al ser humano a un conjunto que genes. Desde ese enfoque la salud y la enfermedad están relacionadas casi exclusivamente con los genes ignorando que están social y ambientalmente determinadas.

No es la primera vez que se hace este tipo de investigación. En China, un equipo de la Universidad Sun Yat-sen, en Guangzhou, ha manipulado embriones humanos para modificar el gen HBB, cuya mutación es responsable de la enfermedad beta-talasemia, una anemia de tipo hereditaria. Pero el experimento fue un fracaso, pues los investigadores utilizaron 86 embriones humanos, de los cuales sobrevivieron 71 y sólo en 28 se expresó la modificación genética.

 

En Inglaterra, los trabajos de manipulación humana serían llevados a cabo por la investigadora inglesa Kathly Niakan del Francis Crick Institute, un instituto de investigaciones biomédicas. El objetivo de su investigación es “mejorar la fertilidad y comprender mejor las primeras etapas de la vida”. Niakan quiere trabajar en alteraciones muy específicas en el material genético humano en las primeras etapas de desarrollo embrionario.

Los embriones manipulados no serán implantados en mujeres con fines reproductivos, y los experimentos no podrán durar más de 14 días.

Esto nos lleva a reflexionar sobre la infertilidad. Por lo menos el 30% de casos tiene que ver con infertilidad masculina (causada por alteraciones testiculares, obstrucción de conductos, patologías en la próstata, alteraciones en la eyaculación o erección y alteraciones en el semen). En otros, la infertilidad tiene que ver con lesiones en las trompas de Falopio, menopausia precoz, endometriosis, anomalías uterinas y cervicales o problemas ovulatorios, es decir sin ninguna relación con los genes. Y en otros casos, se debe a causas emocionales. ¿No resulta entonces un despropósito manipular embriones humanos frente al problema de la infertilidad?

 A pesar de que se afirma que existe un enorme avance en el conocimiento relacionado con el funcionamiento del ser humano, la verdad es que es más lo que se ignora que lo que se conoce. En organismos más simples, como las plantas, la manipulación genética ha desencadenado una gran cantidad de problemas inesperados. No es posible que se quiera jugar de igual manera con el ser humano.

 Una de las técnicas propuestas por los científicos del Francis Crick Institute es la llamada Crispr-Cas9, que a más de estar aún en su infancia conlleva todos los impactos relacionados con la manipulación genética. Crispr-Cas9 es conocida, pretenciosamente, como “edición de los genes”, como si nuestro genoma fuera un libro abierto en el que es posible corregir los errores, como lo hacemos cuando se edita un texto.

 Por otro lado, mientras que en el Reino Unido se ha permitido cruzar peligrosas barreras de la ética para posibilitar la manipulación humana con el fin de ayudar a las mujeres a superar sus problemas de infertilidad, este mismo país apoya políticas en el Tercer Mundo para frenar el crecimiento poblacional. Este es el caso de la Cumbre celebrada en Londres hace unos años cuando el gobierno británico (junto con la Fundación Bill y Melinda Gates, USAID, UNFPA y otras organizaciones internacionales), anunció su estrategia de planificación familiar a la que destinaron 2,6 mil millones de dólares.

 Unos meses más tarde el Secretario de Desarrollo Justine Greening[1] anunció que se quería encontrar unos 120 millones de niñas y mujeres de los países más pobres, para programas de “planificación familiar voluntaria” hasta el año 2020, que incluyen la distribución de implantes anticonceptivos.

 De acuerdo a un informe de la London School of Economics[2], el Departamento para el Desarrollo Internacional (DFID) ha ayudado a financiar programas de esterilización forzosa en los estados indios de Madhya Pradesh y Bihar[3].

 Estamos frente a un claro ejemplo de doble moral, agravado por todos los cuestionamientos éticos de lo que implica la manipulación genética humana.



[1]Ver las declaraciones de Justine Greening en https://www.youtube.com/watch?v=VgFsxGgNen4