Angel
Luis Brito Sauvanell, Universidad de Oriente, Cuba,
en
colaboración con Alexandra Almeida Albuja, Acción Ecológica
Hace 150
años, un 27 de agosto de de 1859, Edwing Lawrence Drake en
Pensilvania, Estados Unidos, extrajo el primer barril de petróleo,
que marca arbitrariamente el hito de inicio de 150 años de era
petrolera. Hasta este momento se estiman que se se ha extraído al
rededor de 900.000 millones de barriles de petróleo.
Hacia el
año 3000 ac, los Sumerios, Asirios y Babilonios ya utilizaron el
betún como mortero en la construcción y para engaste de joyas. El
betún era el petróleo que se filtraba naturalmente hasta la
superficie de la tierra y secado al sol. En Oriente Medio lo
utilizaron en las ceremonias religiosas o para la guerra. Los Chinos,
Birmanos y después los Romanos recurrieron al petróleo con fines de
iluminación. Estos últimos también lo usaban para lubricar las
ruedas de sus carros. Más tarde, los Persas y los Árabes se
sirvieron del petróleo no solo para el alumbrado sino también en la
industria de la seda.
En 1272
el viajero veneciano Marco Polo describió los manantiales
petrolíferos de la península de Baku, en el mar Caspio, en donde
durante 2000 años había existido un culto al fuego en torno a
“hogueras eternas” que eran las filtraciones superficiales de
petróleo que ardían noche y día. Los cronistas españoles del
siglo XVI describieron el uso que daban los antiguos habitantes de lo
que hoy conocemos como México al chapopote, como incienso para los
templos o como pegamento. En la época del renacimiento, el petróleo
de algunos depósitos superficiales se destilaba para obtener
lubricantes.
Si bien
el petróleo crudo es conocido desde hace miles de años, su
explotación como recurso energético primordial es un hecho moderno.
Con la
Revolución Industrial se desencadenó la búsqueda de nuevos
combustibles.
Tanto
en la creciente necesidad de un combustible para las lámparas como
por la aparición de los motores de combustión interna. Este cambio
tecnológico abrió nuevas perspectivas en la utilización del
petróleo, sobre todo en uno de los productos derivados como la
gasolina.
Hacia
mediados del siglo 19, Titusville, en Estados Unidos, era la cuna de
la industria petrolera de ese país. La empresa donde trabajaba
Edwing Lawrence Drake buscaba petróleo para producir kerosene como
combustible para lámparas. Luego de más de un año de cavar la
tierra y la roca, a 21 metros de profundidad, lograron hacer fluir
lentamente el petróleo. Lo recogieron sobre todo en barriles de
whisky. Ese pozo comenzó a producir unos 20 barriles diarios.
Si bien
en esos días el oro negro no era aún utilizado para fabricar
gasolina para los motores, éste ya había entrado en la historia
cambiando para siempre la economía mundial.
Luego de
la Segunda Guerra Mundial, y el aumento de las necesidades
energéticas, la creciente industria y expansión del sector
automovilístico, el petróleo llegó a cubrir en 1958 el 38% de las
necesidades energéticas mundiales. }
La
acumulación mundial de capital del siglo XX se hizo en base al
petróleo, y a pesar de la enorme catástrofe ambiental local y
global debido al cambio climático, por desgracia, el irracional
reinado del petróleo ha seguido hasta la actualidad. Hoy se extrae
cerca de 4.500 millones de toneladas de petróleo al año,
abasteciendo cerca del 30% de la demanda global de energía.
DEJAR EL
CRUDO EN EL SUBSUELO
La
opción entre conservación y explotación petrolera en el Ecuador
adquiere una trascendencia simbólica, porque representa la
alternativa entre el modelo actual de desarrollo, basado en la
extracción y explotación no sustentable de recursos naturales, y un
modelo futuro encaminado al respeto a la naturaleza, la diversidad
cultural y la satisfacción de las necesidades humanas. Esta opción
es trascendente también porque el país deberá enfrentar en el
futuro cercano el progresivo agotamiento de las reservas petroleras,
cuyo monto actual es de aproximadamente 3.500 millones de barriles.
El
anuncio de dejar el crudo en el subsuelo del Yasuní marcó un punto
de quiebre en 150 años e historia petrolera moderna en el mundo.
Rompe con la idea de una humanidad urbana, capitalista y cada vez más
dependiente de las corporaciones. Dejar el petróleo en el subsuelo
del Yasuní acaba con una historia de la explotación petrolera
asociada a la producción capitalista, principal causante de los
daños sociales y ambientales en 150 años.
Apoyar y
replicar en otros países la iniciativa Yasuní es la única via real
para acabar con el sistema capitalista, cambiar el modelo de
desarrollo y avanzar hacia una civilización libre de petróleo.
A partir
de este momento, 27 agosto del 2009, en lugar de conmemorar 150 años
de era petrolera, queremos declarar este día como Día Internacional
por una Civilización NO-Petrolera.
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