BOLETÍN 15 CONSUMO CUIDADO CON EL LIBRE COMERCIO Imprimir
Miércoles 11 de Enero de 2006 13:16

ConSumo Cuidado con el
Libre Comercio

Boletín No. 15
Enero 2006

Contenido:

1. Un Ojo en las Negociaciones:

  • La OMC en Hong Kong: ni EEUU ni UE ni G-20, sino todo lo contrario
  • Llamado a la movilización contra la OMC

2. La Agricultura en la mira

  • Realeza y políticos destacan entre los beneficiarios de subsidios agrícolas

3. Notas de Alerta

  • Oxy y TLC
  • Nuevo Ministro de Economía: Mi poder en el FMI y el TLC

4. Voces de Resistencia

  • Cincuenta organizaciones sociales rechazan el TLC y la privatización del agua
  • Cuba: Tecnologías de la Información y las Comunicaciones para todos

"El proceso de anulación del contrato entre Petroecuador y la petrolera estadounidense Occidental Co. no es independiente y con fallo en contra será una traba "muy fuerte" para que el congreso de EEUU apruebe el TLC con Ecuador", advierte el jefe de la sección económica de la Embajada en Quito, Larry Memmott. Lo dice en una entrevista con la revista Vanguardia. (Diario El Comercio, 4 de Enero de 2006)

1. Un Ojo en las Negociaciones:

La OMC en Hong Kong: ni EEUU ni UE ni G-20, sino todo lo contrario

Peter Rosset*

Ya que la Organización Mundial de Comercio (OMC) se reúne ahora para su sexta conferencia ministerial en Hong Kong, vale la pena revisar las posiciones sobre el tema de la agricultura. Existe una tendencia preocupante en los medios de comunicación y de parte de las grandes ONGs que dicen hablar "en nombre" de la sociedad civil (como, por ejemplo, Oxfam), de presentar las posiciones en blanco y negro. Se dice que por un lado están los malos de la película, Estados Unidos y la Unión Europea, que siguen queriendo gozar de sus privilegios neocoloniales de explotar a su gusto los mercados de los países del Sur, sin exponer a sus propios mercados a los riesgos completos del comercio libre. Y por el otro lado, los buenos de la película, el gobierno de Lula de Brasil y los de India, Sudáfrica y China, líderes del denominado G-20, identificados como los grandes defensores de los países más pobres. Pero este cuadro no presenta todas las posiciones en juego. Representa una falsa bondad de parte de los líderes del G-20, quienes en realidad no son nada altruistas y dejan fuera las posiciones más contundentes en defensa de las áreas rurales del mundo, expresadas de manera tímida y diluida por otros países que sí son pobres, y de manera fuerte por los movimientos sociales, liderados por Vía Campesina.

Aceptando, por lo menos, tres posiciones importantes, empezamos por la dominante. Las políticas sectoriales y comerciales para la agricultura y los alimentos, tanto en EU como en la UE, son políticas diseñadas para fomentar la agroexportación a cualquier costo, y los principales beneficiados son las grandes trasnacionales del Norte, tales como Cargill, ADM y ConAgra, en EU, y Nestlé, Parmalat y otros, en Europa. Los gobiernos de EU/UE mantienen grotescos programas de subsidios que fomentan la sobreproducción y la exportación a bajo costo, muchas veces por debajo del costo de producción, práctica depredadora llamada dumping, y los subsidios se pagan casi exclusivamente a los productores más grandes, dejando a los agricultores familiares de estos mismos países sin posibilidades de seguir existiendo en un mercado caracterizado por precios de miseria. El dumping daña a los campesinos locales de los países receptores de las exportaciones desleales, quienes encuentran imposible competir con los productos tan baratos que inundan sus mercados locales. Además, los países del Norte jamás han aceptado abrir sus mercados a importaciones en los mismos términos que exigen a terceros países.
Las naciones del G-20 son casi todas grandes agroexportadoras y/o con gran potencial agroexportador. Sus posiciones, que sí ayudaron a trancar las negociaciones de la OMC en Cancún en 2003 y parece que también en Hong Kong, no son en sí una mejora sobre las posiciones de EU y UE. De hecho, lo que buscan es abrir un espacio para ellos en la mesa de los grandes, donde, al lado de EU y UE, podrían también inundar a los mercados locales de terceros con productos baratos producidos por sus propias elites agroexportadoras. Veamos el caso de Mozambique, cuya agricultura está en colapso total gracias a una acuerdo comercial que le permite a Sudáfrica inundar su mercado con productos baratos, obligando al éxodo masivo del campo Mozambiqueño. Vemos a Venezuela, y a los países del Mercosur, inundados con productos brasileños, que deprimen sus agriculturas locales. Y vemos a Tailandia, en donde más de 100 mil familias campesinas se fueron a la quiebra en menos de un año después de firmar un acuerdo de libre comercio con China. Las demandas del G-20 de cero subsidios y mayor apertura de mercados de ninguna manera desafían al sistema de libre comercio, del cual sus élites se benefician. Más bien demandan equidad entre gigantes agroexportadores, con acceso igualitario para su productos a los mercados del Norte. En otras palabras, quieren un libre comercio más perfecto.
Para los campesinos y las campesinas del mundo, tanto en los países del Sur como en los del Norte, todo comercio libre es una sentencia de muerte. Poco importan si las importaciones de productos chatarra que te expulsan del campo provienen de EU, la UE, China o Brasil. Y para los mismos campesinos de Brasil, Sudáfrica, China, EU y UE, no les conviene en absoluto que sus países puedan exportar más, ya que estas exportaciones no vienen en gran parte del sector campesino, sino de las grandes plataformas de agroexportación, del latifundio industrializado, el cual crece y desplaza al campesinado de sus tierras ancestrales tanto en el Sur como en el Norte. Las cifras más recientes muestran que en EU 4 mil familias campesinas pierden su tierra cada semana y en la Unión Europea una familia campesina se va a la quiebra cada tres minutos. Es por eso que los campesinos y campesinas del mundo entero, agrupados en la Vía Campesina, tienen una demanda principal consensuada entre Norte y Sur: ¡OMC (y otros acuerdos comerciales) fuera de la agricultura y la alimentación! Como enfatizó con su vida el líder campesino coreano Lee Kyung Hae en Cancún, antes de inmolarse con una daga en el corazón, "La OMC Mata Campesinos." Y es por eso que la Vía Campesina no apoya ni a las propuestas del bloque EU/UE ni a las del G-20, sino todo lo contrario.

* Peter Rosset es investigador del Centro de Estudios para el Cambio en el Campo Mexicano (CECCAM) y co-coordinador de la Red de Investigación-Acción sobre la Tierra. Diario La Jornada (México), Jueves 15 de diciembre de 2005

Llamado a la movilización contra la OMC

Luego de Hong Kong, es urgente la movilización en las Américas para parar a la OMC
Secretaría ASC / Campaña Continental Contra el ALCA

Después de los fracasos de Seattle y Cancún, la VI Conferencia Ministerial de la OMC en Hong Kong demostró que además de tener una agenda fracasada, la OMC está lejos de ser un ejemplo de “multilateralismo y democracia”. Las negociaciones fueron hechas todas en el llamado formato de “green room” (sala verde), en la que sólo algunos países de un total de 150, participan, y grupos como el G-90 (en el que están muchos de los países más pobres), fueron considerados como uno solo.

La negociación de agricultura se redujo a la discusión de una fecha para el fin de los nocivos subsidios a las exportaciones, que sin duda alguna no justifica en nada el grandilocuente canto de victoria del G-20 (que incluye a Brasil e India) que consiguió poner al 2013 como fecha final.

Desde el comienzo de las negociaciones, Brasil y otros países en desarrollo siguen ofreciendo apertura para productos no agrícolas y en servicios a cambio de concesiones en agricultura, en un intercambio irracional que condena el futuro de nuestra industria a la primarización y el futuro de los trabajadores al desempleo y la precarización. La Declaración Ministerial institucionaliza la práctica de este “toma y daca” mediante la inclusión de una cláusula que los gobiernos del G-20 defienden como una gran victoria.

A diferencia del capítulo sobre Agricultura, en Servicios la declaración abre espacio para que los países desarrollados con fuertes intereses en ese sector (generalmente empujados por sus grandes corporaciones transnacionales) “inviten” a los demás a negociar en un contexto de reglas que dejan poquísimo margen para la no aceptación. Otra gran preocupación es la entrada del tema de compras gubernamentales – tema que había sido excluido de las negociaciones por presión del G-90 en 2004 -. Los países desarrollados reintroducen por aquí y vuelven a presionar un tema que ya estaba fuera de discusión.

La insistencia para el fortalecimiento mutuo de las instituciones internacionales – OMC, FMI, Banco Mundial – llamado en el léxico de la negociación coherencia, vuelve con fuerza en el acuerdo con diversas cláusulas que, interrelacionadas, se transforman en un gran paquete antidesarrollo que involucra incluso al tema de la deuda.

Vimos con gran preocupación la actuación de Brasil e India en las negociaciones. Luego de impulsar la positiva generación de un espacio que reúne a los países en desarrollo y menos desarrollados del planeta (el llamado G-120) para construir una articulación política de más aliento, utilizaron esa iniciativa y espíritu de unidad para presionar a esos países a firmar la declaración final, para muchos de ellos odiosa en varios sentidos (en particular en servicios).

Nos sumamos a lo que campesinos y campesinas, trabajadores, pescadores, migrantes, mujeres y jóvenes venidos de todos los rincones del planeta expresaron en Hong Kong: el rechazo rotundo a las negociaciones de la OMC.

El acuerdo firmado en Hong Kong mantiene todos los peligros presentes antes de la reunión al presentarlos en una serie de directrices que aún deben ser especificadas y que sin la oposición y presión de los pueblos podrán consolidarse y transformarse en un instrumento generador de más desigualdad para nuestros países.

2006 es crucial para la conclusión de la Ronda “anti desarrollo” de Doha, sólo con la presión de los pueblos podremos, de hecho, frenar a la OMC, que junto con los demás acuerdos de libre comercio que sufrimos en nuestro continente, transforman todos nuestros derechos en mercaderías.

Gritemos en las Américas el grito de las calles de Hong Kong: Kong Yee Sai Mau!! ( Paremos a la OMC!!)

2. La Agricultura en la mira

Realeza y políticos destacan entre los beneficiarios de subsidios agrícolas

El príncipe Alberto II de Mónaco tiene más en común con la reina Isabel II de Inglaterra que su sangre azul. Los dos monarcas, ambos multimillonarios, están entre los mayores receptores de subsidios agrícolas europeos. Una gran parte de los pagos agrícolas de la Unión Europea (UE) se destina a terratenientes ricos en lugar de a pequeños agricultores, miles de los cuales han tenido que dejar de producir.

Tan sólo en España, un promedio de 37,000 fincas familiares desaparece cada año y en Inglaterra, más de 17,000 agricultores y trabajadores agrícolas abandonaron esa actividad entre el 2002 y el 2003. La ayuda para artículos básicos como azúcar, productos lácteos y cereales les cuesta a los contribuyentes de la UE 44,000 millones de euros al año. La mayor porción, 9,400 millones de euros, se destina a Francia, seguida por España, Alemania, Italia y el Reino Unido.

El presupuesto para el programa de gasto agrícola de la UE, conocido como política agrícola común, ha sido fijado hasta el 2013. "La retórica y la realidad no concuerdan", afirmó en una entrevista Joseph Francois, profesor de economía internacional en Erasmus University en Rotterdam. "El contribuyente europeo no sabe a dónde va su dinero, y lo están engañando sobre dónde cree que va a parar. La gente que se beneficia con la política gubernamental sigue con frecuencia una política de ofuscamiento".

Los pagos afectan a los agricultores pobres en países como Mozambique, Etiopía y Jamaica porque alientan el exceso de producción de artículos que se exportan a mercados en vías de desarrollo a precios por debajo del costo de producción.

Diario Gestión (Perú) 15/12/05

3. Notas de Alerta

Oxy y TLC

Altercom*
Por Leonardo Vicuña Izquierdo*

22 de diciembre de 2005

En múltiples ocasiones hemos manifestado que el Tratado de Libre Comercio (TLC) con EE.UU. va más allá de lo puramente comercial y arancelario. Es evidente que trasciende hacia lo geopolítico, pasando por al ámbito económico. Es todo un plan de EE.UU. el que además -negociando junto a Colombia y Perú- nos involucrará más en el tema del conflicto interno de aquel; lo que implica de hecho, aunque por obvias razones no conste en los textos del «acuerdo», que está asociado al Plan Colombia y a la Base de Manta.

El TLC, junto a otros acuerdos similares en el continente, es también instrumento que sustituye al ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas), proyecto norteamericano rechazado por varios países latinoamericanos y definitivamente enterrado, recientemente en Argentina con motivo de la «cumbre» que Bush celebró en Mar del Plata, para resucitarlo.

En días pasados, en Quito, la nueva embajadora de EE.UU., Linda Jewell, ante 400 empresarios les pidió (casi diciéndoles que no sean «quedados») «dar más información sobre el TLC, sobre todo a los diputados»

¿Cuál es la razón de este tirón de orejas? Es una y grave, hacer notar que cerrar las negociaciones «será infructuoso» SI NO SE SOLUCIONAN LOS PROBLEMAS COMERCIALES QUE ECUADOR MANTIENE CON VARIAS EMPRESAS NORTEAMETRICANAS, pero además «advierte» (afirmando que no es «amenaza») que el tema pudiera dificultar la aprobación de un TLC en el Congreso estadounidense.

Es más directa y aclaró que la «Occidental (OXY)» no forma parte de las negociaciones pero dijo que «afuera» (en EE.UU.) está muy claro que será imposible pasar una negociación (la del TLC) SI LO DE OXY NO ESTÁ RESUELTO.

¿Qué significa para ellos resolver el problema de la OXY? Que seguirá imponiendo sus intereses y criterios al Estado ecuatoriano, y que seguirá embolsicándose un 80% del negocio petrolero en el ámbito que controla, dejándole el hueso al país.

Las cosas están cada vez más claras. El TLC fue concebido como un elemento adicional de presión, subordinación y control, amén de chantaje, pues todos sabemos que en el tema de OXY lo que el Ecuador entero reclama es la declaratoria de CADUCIDAD, por haber infringido la ley, violando el contrato, como lo ha reconocido el Procurador, abogado del Estado y lo recomendó el Ing. Carlos Pareja, ex Presidente de PETROECUADOR. Sólo algunos grupos de incondicionales se oponen a esta posición de defensa del interés nacional.

En todo caso, no deja de ser una buena noticia la declaración de la Embajadora norteamericana, ya que anuncia que no habrá la firma de este peligroso TLC, tan inoportuno y lleno de riesgos y porque el pueblo ecuatoriano no va a permitir que nuevamente se le tome el pelo y se burlen del país, dejando que la OXY se salga con las suyas.

Es útil recordar, a propósito de esto, una vez más lo que el Secretario de Comercio de EE.UU., Robert Zoellik, ha afirmado sobre el TLC:

«Un TLC…servirá como un complemento natural al Plan Colombia, al que el Congreso ha dado un apoyo significativo a lo largo de los años»

«Los tratados comerciales pueden ser más útiles que el FMI para conseguir que los países en desarrollo hagan reformas»

¿Reformas o acciones de mayor subordinación o entrega?


Altercom*
Agencia de Prensa de Ecuador. Comunicación para la Libertad.
Leonardo Vicuña Izquierdo*
Profesor universitario. Economista político ecuatoriano. Autor de varias obras y editorialista de algunos medios.

Primeras Declaraciones del Nuevo Ministro de Economía, Diego Borja

"Una de mis primeras prioridades será la estabilidad macroeconómica" (es decir, satisfacer al FMI atendiendo el pago de intereses de la deuda externa a costa de reducir al mínimo los rubros para educación, salud, bienestar social, etc).

"Otra, será la reforma a las aduanas y otras instituciones del Estado" (él sabe que estas reformas son importantes para un proceso de apertura porque participó en las negociaciones del TLC, Diario El Comercio, 31 de Diciembre de 2005 )

4. Voces de Resistencia

Cincuenta organizaciones reunidas en Guayaquil se oponen a las represas y al control de las transnacionales del servicio de agua municipal

DECLARACIÓN DEL CONGRESO SOCIAL POR EL DERECHO AL AGUA

El proceso de privatización del agua es un hecho innegable. En Guayaquil ya se ha dado este proceso a través de INTERAGUA. A nivel nacional el CONELEC prevé construir mas de 230 represas para la generación hidroeléctrica, según consta en su plan 2005, para lo cual habría ya concesionado al sector privado las fuentes de agua de las vertientes oriental y occidental de la cordillera de los Andes. Entre los nuevos proyectos se encuentra el Proyecto Hidroeléctrico río Calope de Enermax SA (Supermaxi, La Favorita y Flexiplast) que desviará este río y trasvasará el río Pilaló afectando los cantones La Maná, Pangua y Pujilí; dejará sin agua a buena parte de la población de Quevedo y se apropiará del área de drenaje de la cuenca de este río. Otro proyecto es el conocido como HidroAbanico, avanzado en un 90%, en la provincia de Morona Santiago, impulsado por el ex ministro de energía Pablo Terán, que se propone utilizar turbinas a filo de agua que afectarán severamente el lecho del río, impondrá controles en esa zona, limitará el derecho de la población al libre tránsito, y que constituyen el acaparamiento de las fuentes de agua que abastecen al cantón Morona y otros.

Por su parte, la Corporación Reguladora del Manejo Hídrico de Manabí, CRM, concesionó por 50 años las presas Poza Honda y La Esperanza y todas las obras anexas a La Fabril para generación de 9MW, entregándole a esta empresa el 99.21% del paquete accionario y reteniendo para el sector publico apenas el 0.79%. Previamente, CRM creó la empresa Manageneración para justificar la entrega de las represas a La Fabril, en calidad de socio estratégico, a pesar de que esta empresa se constituyó con un capital de 800 dólares. En este caso, el asalto a los fondos del Estado incluye el hecho de que se entregó una infraestructura cuya construcción, mantenimiento y operación tiene un costo de, al menos, un mil millones de dólares. Además, CRM está obligada por el contrato a garantizar a la empresa el agua, al extremo que si ésta deja de producir energía por falta de agua, recibirá una indemnización de CRM. Por otro lado, se prohíbe que el sector público emita normas de cualquier tipo relacionadas con el convenio.

Más de 50 organizaciones y sectores sociales reunidas en la ciudad de Guayaquil los días 12, 13 y 14 de diciembre del 2005, en el Congreso Social por el Derecho al Agua, después de analizar la situación actual que vive nuestro país en relación a los procesos de privatización del agua, tanto a través de la construcción de proyectos multipropósito como por delegación de los servicios de agua potable al sector privado nacional y transnacional, privilegiando el interés económico sobre el social, decidieron impulsar una coordinadora para la defensa del agua y exigir varias acciones inmediatas para precautelar la vigencia del derecho social al agua y luchar contra programas, planes y proyectos que lo violan.

Si desea leer la Declaración del Congreso Social por el derecho al agua, haga clic aquí

Cuba: Tecnologías de la Información y las Comunicaciones para todos

La Declaración Universal de Derechos Humanos, en su artículo 28, proclamó el derecho de toda persona a que se establezca un orden social e internacional en el que los derechos y libertades reconocidos en ese instrumento se pudieran hacer plenamente efectivos. Sin embargo, ese orden no ha pasado de ser una quimera.

La cooperación internacional en función de una Sociedad Mundial de la Información justa, equitativa y solidaria necesita primero pasar por la comprensión profunda de la gran variedad de problemas que afrontan los distintos países y regiones, y tener en cuenta el pleno respeto de la diversidad política, económica, cultural y social de cada uno de ellos, en estricta conformidad con los principios y propósitos de la Carta de las Naciones Unidas.

La diversidad, lejos de debilitar los valores universales de la civilización humana, constituye su principal fuerza y riqueza. Toda cultura tiene una dignidad y un valor que deben ser respetados y protegidos. Todo pueblo tiene el derecho y el deber de desarrollar su cultura.

Sin embargo, el proceso de globalización en curso somete estas cuestiones a los rígidos patrones de la doctrina neoliberal, cuyas recetas solo profundizan las condiciones de desigualdad e injusticia prevalecientes en las relaciones económicas internacionales y en la distribución mundial de las riquezas.

En este contexto, ¿cómo hablar de “sociedad de la información”, si antes no logra crearse la “sociedad del alfabeto” o la “sociedad de la alimentación”?

Hay que impulsar la inclusión en la sociedad de la información de la mayor cantidad de personas posible, pero no por eso puede dársele la espalda a los 815 millones de hambrientos que hay en el mundo, los 1 200 millones de personas que viven en la pobreza extrema, los 115 millones de niños sin acceso a la educación y los 2 400 millones de personas sin saneamiento básico.

De nada vale la introducción masiva de las nuevas tecnologías, si antes no se alfabetiza a los 854 millones de adultos que no saben leer ni escribir, para quienes una computadora es un objeto no solo inaccesible, sino incluso poco funcional.

La Humanidad tiene que pensar en aumentar la conectividad, pero no puede desconocer que de una población mundial de más de 6 350 millones de personas, apenas 680 millones tienen acceso a Internet.

Contrasta el dominio del inglés en la Red, que acapara el 75 por ciento de los contenidos difundidos en las páginas Web, con la casi nulidad de contenidos en idiomas como los arábigos, utilizados por una significativa parte de la población mundial o la ausencia casi total de otras lenguas cuyo proceso de extinción se acelera por fenómenos como la expansión de Internet.

El impacto cultural que supone la estandarización de patrones occidentales es mucho más grave en el caso de los jóvenes y niños, a partir de la transculturación que se ejerce mediante la industria del entretenimiento, donde juegan un papel importante los juegos electrónicos, en su mayoría nocivos desde el punto de vista educacional.

Las normas y valores ideológicos y culturales de un modo de vida que exacerba al individualismo y la violencia son impuestos de manera creciente a todo el mundo. Igualmente nociva resulta la aplicación de políticas de estímulo al “robo de cerebros” que inciden en particular sobre los países subdesarrollados.

No basta con frenar este fenómeno, sino también es necesario impulsar una revolución educativa internacional, para cuyo financiamiento bastaría con reducir los gastos militares actuales. Solo con lo que invierte Estados Unidos en tres semanas de campaña en Iraq, se podría alfabetizar a 1 500 millones de personas en el Tercer Mundo.

Es inadmisible que instrumentos del desarrollo como las TIC sean utilizados sin control para producir armas cada vez más letales, incluidas las nucleares.

No puede perderse de vista que cada vez más, bajo el pretexto de la lucha contra el terrorismo, se expanden conceptos como vigilancia e inteligencia tecnológicas, que enmascaran el espionaje masivo, quebrantan los derechos civiles, restringen los avances democráticos y reprimen a quienes disienten o se oponen a los designios imperiales.

Los injustos fundamentos del orden económico internacional vigente obstaculizan la construcción de una Sociedad Mundial de la Información justa, equitativa y solidaria.

La cooperación internacional para la realización del desarrollo es un derecho inherente a los pueblos del Sur.

La comunidad internacional tiene el imperativo ético de detener e invertir la tendencia a la marginación de cientos de millones de personas del disfrute de los beneficios de la globalización y la interdependencia.

El establecimiento de un Nuevo Orden Mundial de la Información y las Comunicaciones no es una aspiración utópica; es una necesidad impostergable para que los países en desarrollo y amplios sectores sociales en los propios países industrializados puedan enfrentar con éxito los planes de dominación política y cultural diseñados en los principales centros de poder del capital transnacional.

Fuente: Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba