Boletin Aleph

Aleph fue el nombre de la primera Revista de Pensamiento Ecologista del Ecuador, editada por Acción Ecológica hace más de 20 años. Ahora sacamos una nueva versión, de la revista, esta vez digital, enfocada la Naturaleza y sus derechos.

874a321b-9d11-476d-8786-9b058c34b409El Aleph ha sido adoptado como la primera letra en varios alfabetos, pero además es la representación del infinito. Es ese espacio en donde, al decir de Borges, todos los actos, todos los tiempos (presente, pasado y futuro), ocupan “el mismo punto, sin superposición y sin transparencia”. La propuesta de la revista es promover las reflexiones filosóficas sobre las implicaciones del reconocimiento del “otro”, es decir de la Naturaleza; compartir análisis sobre la legislación en relación a los derechos de la naturaleza, y recuperar investigaciones y experiencias que develan cómo la naturaleza es, además de herida y abusada, un escenario en dónde se refleja la magia de la vida.

Reconocer que la naturaleza tiene derechos propios a existir y perdurar, contribuye a que muchas costumbres avaladas como naturales, sean hoy cuestionadas. Permite superar el considerar a las plantas y animales como cosas, a los microorganismos como los acérrimos enemigos de los seres humanos y a muchos ecosistemas como carentes de vida, y por lo tanto de derecho a permanecer en el tiempo.

Este boletín impulsará, junto con reflexiones teóricas y filosóficas, experiencias en los diferentes tribunales sobre las implicaciones de que la Naturaleza tenga derechos propios.

Invitamos a nuestros lectores a leer, discutir, comentar los diferentes artículos.

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Herramientas para proteger los derechos humanos y de la naturaleza PDF Imprimir Correo electrónico
Martes 20 de Septiembre de 2016 00:00

Oficina de Derechos Humanos y de la naturalez

Esta cartilla es una invitación a utilizar los derechos reconocidos a nivel nacional e internacional para Antes, Durante y Después de las agresiones a la naturaleza y al ambiente y para aplicarlos desde la interdependencia de los derechos. 

INTRODUCCIÓN: 

Los seres humanos debimos inventar el concepto de “derechos humanos”  para poder defendernos a nosotros mismos, de los sistemas de poder que históricamente han desplegado mecanismos de represión, silenciamiento e invisibilización de todo aquél a quien se puede explotar o despojar. El sistema establecido se mantiene por la destrucción general de la naturaleza y de  la vida humana.

En las dinámicas de explotación, la naturaleza, las sociedades ligadas a la naturaleza y las mujeres han debido soportar el mayor peso de las agresiones.  La sobreexplotación de la naturaleza para extraer los materiales y la explotación e invisibilización de  la fuerza de trabajo son las dos caras de un sistema que destruye las posibilidades de futuro.

Cada vez es más evidente que los impactos al medio ambiente impiden la realización de los derechos humanos a la salud, a la alimentación, a la seguridad o al bienestar. Lo que no es tan evidente es que no solo se afectan los seres humanos. El reconocimiento de los derechos de la naturaleza, en momentos en que la destrucción amenaza hasta las últimas fronteras, abre un nuevo  proceso de reflexión sobre las posibilidades de sobrevivencia en el planeta de las diferentes sociedades, de los escosistemas y de las especies. 

Reconocer los derechos de naturaleza y reclamar su respeto, encuentra el mismo sentido que nos hizo entender que los derechos del hombre eran insuficientes para proteger a las mujeres o a los niños; que los derechos económicos y sociales eran insuficientes para los pueblos indígenas; que los derechos colectivos no protegian a  la naturaleza.

Es un error pensar que los derechos de la naturaleza solo apuntan a la conservación de la flora y la fauna, así como fue un error histórico despreciar la defensa de la naturaleza.

Cuando se trata de pueblos indígenas, cuyos territorios son los que están más amenazados en la actualidad, el derecho internacional no solo reconoce su derecho “a vivir en armonía con la naturaleza y a un ambiente sano, seguro y sustentable” sino que reconoce que esa es la condición esencial para “el pleno goce del derecho a la vida, la espiritualidad, cosmovisión y al bienestar colectivo”. (Art. XIX)

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