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La
semilla de una civilización
alternativa para la humanidad
Reunidos los días
23 y 24 de octubre de 2007 en la ciudad de Quito (Ecuador)
considerando que los pueblos indígenas hemos vivido en estas
tierras desde tiempos inmemorables, antes del establecimiento de los
Estados modernos. Que de manera ancestral nos hemos regido de acuerdo
a nuestras leyes propias, que los pueblos y nacionalidades llamamos:
Derecho Mayor, Derecho Natural, Derecho Propio, ley de origen o ley
natural. Leyes que hemos aplicado de acuerdo con nuestros usos y
costumbres, basados en la cosmovisión de cada pueblo y
nacionalidad. Que desde hace mas de quinientos años nuestros
territorios han sido invadidos y nuestros recursos han sido
aprovechados y utilizados sin tener en cuenta nuestros derechos
territoriales, ambientales, sociales y culturales.
Declaramos
Que
las organizaciones indígenas de Colombia, Ecuador, Perú,
Bolivia y Brasil participantes de este encuentro internacional sobre
el Derecho Mayor, demandamos a los gobiernos de nuestros países
y a la sociedad el pleno reconocimiento de nuestro Derecho Mayor y su
aplicabilidad en todas las esferas de nuestra vida.
Reclamamos
de nuestros gobiernos además, el ejercicio pleno de los
derechos colectivos de los pueblos indígenas reconocidos por
la legislación nacional e internacional, que se los
reglamente, los determinen y se penalice a quienes infringen estas
normas.
Respaldamos la propuesta de Constitución
elaborada por la Conaie.
Nos solidarizamos con el gobierno del
hermano indígena Evo Morales, presidente de Bolivia, y
rechazamos los intentos de los grupos hegemónicos de Bolivia
que quieren boicotear la Asamblea Nacional Constituyente de ese
país.
Repudiamos que la política de desarrollo
se encamine sólo a la generación de ganancias
económicas, poniendo en grave peligro los territorios
indígenas a través de proyectos de explotación
de recursos naturales incluyendo actividades petroleras, mineras,
represas hidroeléctricas, las concesiones forestales, venta de
servicios ambientales, turismo y la venta de nuestros territorios,
que afectan no sólo a los pueblos indígenas sino de
manera general a toda la sociedad.
Nos oponemos a la presencia
de grupos armados y la militarización dentro de los
territorios indígenas, así como a la criminalización
de las organizaciones indígenas, que pretenden tachar a la
lucha democrática de los pueblos indígenas como parte
del terrorismo. De manera particular demandamos la desmilitarización
de los actores armados en todos los territorios indígenas de
Colombia.
Instamos a los gobiernos que están
promoviendo la liberación comercial el respeto de los derechos
ancestrales de los pueblos indígenas y el reconocimiento que
nuestros territorios y nuestros recursos naturales que no están
en venta ni son sujeto de comercialización.
Demandamos
que se cumplan los procesos de consentimiento fundamentado previo a
través de la consulta previa informada a cualquier proceso que
pueda afectar nuestra identidad social, cultural, ambiental y
económica.
Inculcamos a que primen nuestros derechos
sobre los contratos y concesiones que puedan afectarnos, y que la
conservación de la biodiversidad sea una prioridad frente a
los proyectos de desarrollo.
Denunciamos la presencia de
organizaciones conservacionistas en áreas protegidas, que son
a la vez territorios indígenas, que a nombre de la
conservación deciden sobre el futuro de nuestros recursos,
poniendo en riesgo nuestro patrimonio natural y
cultural.
Continuamos exigiendo el respeto a todas las formas
de vida y rechazamos cualquier intento de privatizarla. Rechazamos
los intentos de privatizar el agua y los procesos de deforestación
que se viven en nuestros territorios.
Propendemos por el
respeto del territorio y los derechos humanos de los pueblos libres,
que se les ha denominado como pueblos en aislamiento voluntario, los
mismos que no pueden ser amenazados por ninguna actividad que ponga
en riesgo supervivencia.
Urgimos a los gobiernos a tomar
medidas de recuperación de los ecosistemas degradados en
nuestros territorios por actividades ajenas a nuestra
cultura.
Demandamos que se tomen medidas para parar las
amenazas que viven las zonas indígenas costeras, donde se han
instalado fábricas de pescado, piscinas camaroneras, poniendo
en riesgo los recursos piscícolas de los que viven nuestros
pueblos.
Exigimos que los pueblos indígenas participen
en el proceso de elaboración de la currícula educativa,
que refleje una educación que recoja la sabiduría de
nuestros pueblos y desde el abordaje intercultural.
Inculcamos
por el respeto de los conocimientos y la sabiduría ancestral
de nuestros yachaj, shamanes y otros nombres que se les da a los
sabios que precautelan por la espiritualidad de nuestros
pueblos.
Repudiamos y rechazamos el patentamiento y otras
formas de privatización de nuestra medicina y saberes
ancestrales, de nuestras plantas medicinales y de todos nuestros
saberes.
Demandamos al gobierno de Colombia por el
reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas y por
la suscripción de la Declaración de Pueblos
Indígenas.
Condenamos el programa de seguridad
democrática llevado a cabo por el gobierno de Colombia, que
tiene como objetivo el control militar de los territorios indígenas,
así como los programas de erradicación de cultivos
ilícitos a través fumigaciones aéreas, las
mismas que atentan contra nuestra salud y nuestros
recursos.
Exigimos al gobierno de Colombia, negar cualquier
licencia ambiental que atente contra los recursos naturales, el
ambiente y los territorios indígenas colombianos.
Repudiamos
la entrega de la Licencia Ambiental otorgada por el gobierno del
Ecuador a la empresa Petrobrás en el Bloque 31, pues esta
licencia significa proseguir el genocidio contra los pueblos.
Exigimos la caducidad del contrato de la empresa Petrobrás en
el Bloque 18.
Apoyamos el proceso de recuperación del
territorio de las comunidades Tupirikí Guaraní que
estuvo en manos de la empresa Aracruz Celulosa, e instamos al
gobierno de Brasil que tome las medidas para la restauración
integral de su territorio.
Afirmamos que en las naciones y
pueblos indígenas de América Latina germina la semilla
de una civilización alternativa para la
humanidad.
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* Durante el mes de octubre
organizaciones indígenas de Colombia, Ecuador, Perú,
Bolivia y Brasil participaron en el Encuentro del Derecho Mayor
de los Pueblos Indígenas de la Cuenca Amazónica y
demandaron de sus respectivos gobiernos y de la sociedad en general,
el pleno reconocimiento de las leyes indígenas basadas en la
cosmovisión de cada pueblo.
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