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ECUADOR LIBRE DE TRANSGÉNICOS PDF Imprimir Correo electrónico
Lunes 15 de Septiembre de 2008 07:38

EL ECUADOR PUEDE SER TIERRA LIBRE DE TRANSGÉNICOS

RALLT

libre_de_transgenEn el proceso constitucional que vive el Ecuador, uno de los temas que más discusión ha causado ha estado centrado en torno a la soberanía alimentaria y sobre si se debe prohibir o no los organismos genéticamente modificados.

Desde un inicio, la gran mayoría de asambleístas se inclinaron por declarar al país Libre de transgénicos. La problemática de los transgénicos fue tratada por dos mesas constitucionales; la Mesa 5 que trata el tema de la biodiversidad y los recursos naturales, y la Mesa 6 que trata sobre la propiedad y la producción.

 

 

La Mesa 5 realizó una serie de foros en todo el país, y en todas partes organizaciones campesinas, de pueblos indígenas, consumidores, personas comunes y corrientes pedían que el Ecuador sea declarado Libre de Transgénicos. A estas voces se unieron otras, como un grupo de trabajo sobre temas de salud, organizaciones que promueven el desarrollo rural. Es difícil pensar que otro tema haya tenido tanto unanimidad en la sociedad como este, que veía la necesidad de que el Ecuador se mantenga libre de transgénicos.

PRESIONES A LA ASAMBLEA

Pero la Asamblea recibió una fuerte presión por parte de la industria, especialmente aquella relacionada con la cadena del maíz y la avicultura, porque para ellos es más barato importar maíz subsidiado y transgénico de Estados Unidos, que comprar a los productores Ecuatorianos. Lo mismo sucede con la soya.

Este sector está muy interesado en que se legalice la liberación de semillas y cultivos transgénicos, pues la empresa que mantiene el oligopolio de la cadena, PRONACA, es la representante de Monsanto y Bayer en el Ecuador. Dentro de su negocio, se incluye la agricultura de contrato, es decir, entregar a los campesinos semillas híbridas de maíz junto con un paquete tecnológico, y cobrarles con la producción, así el campesino asume todo el riesgo. Pasar de los híbridos a los transgénicos es, en este contexto muy fácil.

Pero estamos hablando de introducir en nuestros suelos semillas de maíz transgénico, siendo el Ecuador un centro de diversidad del maíz. Este es un cultivo que tiene más de 5 mil años de historia en nuestro país, pues los habitantes de Valdivia, los primeros alfareros y agricultores de América del Sur, ya sembraban maíz.

La biodiversidad de maíz se mantiene hasta nuestros días, y juega un papel cultural muy importante en las comunidades rurales de la Sierra, Costa y Amazonía.

El complejo alimenticio maíz, fréjol, zambo de origen muy antiguo se ha mantenido casi inalterable hasta nuestros días. El maíz le da el soporte mecánico que el fréjol necesita, y el fréjol fija Nitrógeno en el suelo, mejorando su calidad. Los tres alimentos constituyen además alimentos complementarios para la dieta campesina.

El maíz no es únicamente la base de la alimentación, sino también de la alimentación ritual y festiva. El maíz sirve para todo: para celebrar un nacimiento o un entierro, para elaborar la chicha de las grandes fiestas, para brindar maíz tostado a los visitantes, etc. El maíz está siempre presente en la comida del campesino.

¿Podemos pensar en una chicha de jora hecha con maíz transgénico? Suena a sacrilegio. Esto puede sonar a un absurdo porque el maíz transgénico se usa principalmente para alimentación animal, pero se corre el peligro que, como en México, nuestras variedades tradicionales se contaminen.

EL PAPEL DEL SECTOR ACADÉMICO

Otro sector que ejerció presión fue un grupo de académicos quienes a pesar de no tener la capacidad científica para hacer transgénicos en el país, veían con expectativa su liberación para poder ser contratados como “evaluares de riesgo”, el método de bioseguridad que consideraban que se debía implementar en el país, antes que una prohibición abierta, en un país megadiverso, centro de origen y diversidad de muchos cultivos y autosuficiente alimentariamente en un 85% de lo que consume, de acuerdo a un informe del Colegio de Economistas

A pesar de que este sector decía hablar con argumentos científicos, usaban argumentos seudo-científicos para sustentar sus posiciones, como que los seres humanos somos transgénicos porque tenemos miles de cadáveres de virus en nuestro organismo, o que el queso es hecho con cuajo transgénico, y que nos quedaremos sin queso si se declara el Ecuador Libre de Transgénicos, olvidando que el queso tiene 6 mil años de historia y que el uso del cuajo se remonta a la civilización egipcia, y no porque ahora la Pfizer haya desarrollado un cuajo recombinante significa que los campesinos queseros a lo largo del callejón interandino hayan abandonado sus formas tradicionales de hacer queso.

LA ASAMBLEA POR UN LADO, EL GOBIERNO POR OTRO

A esto se suma que dentro del gobierno central hay sectores que defienden y otros que se oponen a la agricultura transgénica. Por ejemplo, con el fin de reactivar la producción, se han identificado algunos sectores que deben ser promocionados, que necesitan nuevas inversiones para acelerar su crecimiento, incluyendo la acuacultura, flores, biocombustibles, silvicultura con madera y muebles, frutas y vegetales procesados, pesca. Para promocionar estos sectores, se ha elaboración un Plan de Desarrollo Productivo y se empezó a crear un instituto de inversión productiva.

Ninguno de estos sectores están dirigidos a defender la soberanía alimentaria. Todos se dirigen a la exportación.

Por otro lado, el Ejecutivo ha propuesto a la Asamblea un “Mandato Agrario”, a través del cual desea superar la inflación en el sector agrícola en el país. Los planteamientos que van, desde subsidios directos para insumos agrícolas (fertilizantes y agrotóxicos) por 6 meses, y exoneración del 100% de impuestos a los importadores de agroquímicos.

Se beneficiarían también de la exoneración de impuestos las empresas agro-alimenticias, si es que estas reinvierten en la producción el 100% de sus utilidades. Se exonera del IVA a insumos agrícolas y todos los bienes de capital, exoneración de aranceles a todos los bienes de capital e insumos productivos que no se producen e el país.

Esta propuesta profundizaría el modelo de la Revolución Verde, favorecería a las cinco empresas que controlan la importación de insumos agrícolas en el país, e ignora que el incremento en el precio de los alimentos responde a una crisis estructural mundial, y que para ciertos productos a nivel mundial, especialmente en el sector de los granos, las cosechas están compradas con anterioridad, y por lo mismo, los precios han sido establecidos de antemano.

EL TEXTO CONSTITUCIONAL SOBRE TRANSGÉNICOS

En este contexto, fue difícil llegar a un acuerdo sobre el texto constitucional en relación a los transgénicos. Es por eso que el texto constitucional fue un texto consensuado que dice:

Se declara al Ecuador como país libre de cultivos y semillas transgénicas. Sólo por excepción y en caso de interés nacional debidamente fundamentado por el Presidente de la República y aprobado por la mayoría de la Asamblea Nacional, se podrán introducir semillas genéticamente modificadas. El Estado regulará bajo estrictas normas de bioseguridad el uso y el desarrollo de la biotecnología, así como su experimentación, uso y comercialización”.

 

Se hace una declaración de país libre de transgénicos, pero abre una pequeña puerta a excepciones.

Por otro lado, hace un llamado a aplicar normas de bioseguridad para otras aplicaciones de la biotecnología (por ejemplo para bioremediación y medicina).

LA SOBERANÍA ALIMENTARIA

Este texto está acompañado por otros relacionados con la soberanía alimentaria y el mundo rural.

Sobre estos textos ha habido también reacciones. Pablo Jácome, técnico de la FAO, explica que la soberanía alimentaria es un concepto relacionado con el derecho de

los pueblos a definir su propia alimentación agrícola. Este es un concepto político e ideológico, mientras que la seguridad es técnico, añadió el.

Uno de los aspectos más importantes es la prohibición a la especulación de la tierra, se toman medidas para impedir el latifundio, se crea un Fondo Nacional de Tierras para garantizar el acceso equitativo a los recursos productivos y la erradicación de la pobreza rural, y un apoyo especial a las mujeres campesinas.

Se pide desarrollar políticas para una producción sana, fortalecer el desarrollo de organizaciones y redes de productores, el comercio justo, solidario y sustentable, que garantice la relación equitativa entre el campo y la ciudad que impidan prácticas monopólicos y la especulación alimenticia; proteger la producción nacional de alimentos a través de medidas arancelarias, fiscales y tributarias.

En una vía totalmente opuesta a la del Mandato Agrario, se prohíbe el uso de agroquímicos que sean perjudiciales a la salud y el ambiente (es decir, casi todos quedarían afuera).

En la sección sobre derechos a un ambiente sano, el texto propuesto dice:

El Estado promoverá en el sector público y privado el uso de tecnologías ambientalmente limpias y de energías alternativas no contaminantes y de bajo impacto”

Haciendo una alusión no directa al tema de los agrocombustibles y la contrucción de represas hidroeléctricas, el texto continua de la siguiente manera:

La soberanía energética no se alcanzará en detrimento de la soberanía alimentaria ni afectará el derecho al agua”.

En este mismo sentido se preservarán los saberes ancestrales en el manejo y producción de alimentos. Sobre el tema de las semillas, el texto dice:

Recuperar y preservar los saberes ancestrales y recursos genéticos como

patrimonio del pueblo ecuatoriano. Garantizar el derecho al uso y

conservación de las semillas y promover el libre intercambio”.

Muy cercano a estos conceptos, el texto de propiedad intelectual dice:

"Se reconoce la propiedad intelectual con arreglo y en las condiciones de Ley. Se prohíbe toda forma de apropiación sobre conocimientos colectivos: ciencias, tecnologías y saberes ancestrales. Se prohíbe también la apropiación sobre recursos genéticos que contienen la diversidad biológica y la agro biodiversidad".

Estos dos textos estarían asegurando el libre flujo de semillas nativas, un requisito indispensable para la agroecología.

En la sección de derechos colectivos, el texto dice que el Estado reconoce y garantiza a las comunidades, pueblos y nacionalidades indígenas entre otros, el derecho a:

Mantener, proteger y desarrollar los conocimientos colectivos; sus ciencias, tecnologías y saberes ancestrales; los recursos genéticos que contienen la diversidad biológica, la agro biodiversidad; sus medicinas; el conocimiento de los recursos que contienen la fauna y la flora. Se prohíbe toda forma de apropiación sobre sus conocimientos, innovaciones y prácticas”.

EL AGUA EN LA CONSTITUCIÓN

No se puede hablar de soberanía alimentaría sin el agua. En este sentido, se reconoce el carácter estratégico del agua, así como su importancia vital para la naturaleza y para los seres humanos. Se da la prioridad al consumo humano, el riego para producción destinada al consumo nacional y a la preservación de las funciones ecológicas cumplidas por el agua. El texto dice:

El agua es patrimonio nacional estratégico de uso público, dominio inalienable e imprescriptible del Estado, y constituye un elemento vital para la naturaleza y para la existencia de los seres humanos. Se prohíbe toda forma de privatización del agua.

La gestión del agua será exclusivamente pública o comunitaria. El servicio público de saneamiento, el abastecimiento de agua potable y el riego serán prestados únicamente por personas jurídicas estatales o comunitarias”.

Se fortalecerá la gestión y funcionamiento de las iniciativas comunitarias en torno a la gestión del agua y la prestación de los servicios públicos, propiciando alianzas entre lo público y comunitario.


EL SUMAK KAUSAY O BUEN VIVIR


El texto constitucional recoge un principio proveniente de la cosmovisión andina, que es el “Sumak Causay”, cuya traducción más aproximada al castellano sería “el Buen Vivir”.


Este es un concepto que no debe confundirse con el “estilo o nivel de vida” promovido por la sociedad de consumo. Tampoco con el “bien común”. Se piensa en “un modelo de desarrollo equitativo, armónico, en el que el ser humano y la naturaleza se constituyen en la base del desarrollo de la vida y el fin último de la existencia” (Noboa, 2005).


Aquí se incorporan nuevos principios a favor del ambiente, tales como el principio de prevalencia que sostiene que en caso de duda sobre el alcance de las disposiciones legales en materia ambiental, éstas se aplicarán en el sentido más favorable a la protección de la naturaleza, y que las acciones legales para perseguir y sancionar por daños ambientales son imprescriptibles; se obliga la reparar integralmente de los ecosistemas y la indemnización a las personas y comunidades afectadas, en caso de daños.


LOS DERECHOS DE LA NATURALEZA


Uno de los puntos más novedosas del proyecto constitucional ecuatoriano es talvez el reconocimiento de los derechos de la naturaleza.


Sobre éstos, el asambleísta Norman Wray señala:


Luego de siglos en que el único derecho real sobre ella ha sido el de la propiedad, absoluta y sin límites, en la mayoría de casos, el mundo se pregunta si es que esa concepción tradicional puede cambiar. Los derechos humanos, como su nombre lo dice, se ejercen por parte de una especie parlante que habita el planeta, en tiempo universal, no desde hace mucho tiempo.


Pese a los incrédulos y fieles seguidores de que la ciencia y su técnica siempre encontrará un camino que solucione los problemas, el cambio climático y los desastres naturales demuestran que la naturaleza “siempre puede más”.


Y en ese sentido, si bien la naturaleza actúa y se autoregula, también es verdad que la presencia de la humanidad ha sido una de las causas más fuertes para la modificación del entorno y en muchos casos para su destrucción.


El derecho de los seres humanos a usar la naturaleza para la satisfacción de sus necesidades en el capitalismo y por el comunismo, ha sido una forma clara de destrucción de la naturaleza. Ahora es urgente que se cambie el paradigma. No hay revolución que no lo haga.


Una relación más equitativa entre estado, mercado, naturaleza y sociedad, amerita cambiar necesariamnete las relaciones de poder. Los derechos siempre han sido una herramienta efectiva para abrir esa trocha.


Los derechos siempre han sido para los más débiles. Pregunto: ¿qué más débil que quién no tiene derechos y quién no tiene voz propia para organizarse o defenderse?. En el Ecuador del siglo XXI, en el planeta del cambio climático quizás hoy es cuando, no mañana, ni pasado, para reconocer que los ecosistemas vivos (los ríos, el bosque, el mar) tienen derechos, sobre todo uno: el de prosperar, reproducirse y florecer en el tiempo.


No sólo para el buen uso de las futuras generaciones, sino por la importancia para la vida en su conjunto”.


El primer artículo sobre los derechos de la naturaleza dice que “Es imperativo vital de los seres humanos, contribuir a que la naturaleza, exista, perdure, mantenga y regenere sus ciclos vitales, su estructura, funciones y procesos evolutivos. Es la naturaleza, la Pachamama donde se reproduce la vida”.


Aquí se introduce un nuevo concepto de la cosmovisión Andina, la “Pachamama”, palabra que no puede ser traducida en toda su extensión al castellano, porque hace referencia a la madre tierra y a la relación con la que las comunidades andinas se relacionan con ella. Y el texto llama a los ecuatorianos a relacionarse con la Pachamama de una manera respetuosa.


Reconoce los derechos de las personas y colectividades a beneficiarse del ambiente y las riquezas naturales que permita el buen vivir.


CONCLUSIONES


El Ecuador cuenta con un texto constitucional que puede ayudarnos a construir nuestra soberanía alimentaria. En pocos meses, esta será sujeto de un referéndum en el que la sociedad ecuatoriana decidirá si la quiere o no.


Pero una buena constitución no es suficiente. El verdadero trabajo empezará al día siguiente de que ésta sea aprobada, para que los textos adoptados se hagan realidad.


Y si la nueva constitución no se aprueba, será una razón más para redoblar nuestros esfuerzos, para alcanzar la soberanía alimentaria y los derechos colectivos con o sin constitución. Para que el Ecuador permanezca libre de transgénicos y para que nuestros campos no se apliquen agroquímicos peligrosos.


El Asambleísta Pedro De la Cruz, miembro de Vía Campesina señala, al referirse a los resultados obtenidos hasta el momento en la ANC: “los hombres del maíz” dedicamos desde hace cientos de años el mes de julio para honrar la tierra y agradecer sus frutos con el Inti Raymi (o Fiesta del Sol). “Hoy el festejo tiene mucho de futuro. Nos sentimos alegres porque hoy somos más visibles en nuestras contribuciones para cambiar América Latina.”

REFERENCIA

Noboa, P 2005. La matriz colonial, los movimientos sociales y los silencios de la modernidad. En: Pensamiento crítico y matriz(de)colonial. Reflexiones latinoamericanas. Catherine E Walsh (Ed.)

 

  1. el Inti Raymi o Fiesta del Sol, es una celebración andina que coincide con el solsticio de junio, donde se agradece al sol y a la tierra por las cosechas, y que coincide con algunas fiestas religiosas como San Juan, San Pedro y San Pablo, Corpus Cristi, con las que se ha establecido un sincretismo cultural.


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