Balsa en Ecuador #1: La fiebre de balsa

Acción Ecológica opina

Serie “Se acaba la balsa en el Ecuador”

A partir de 2020, pero más específicamente en los meses recientes, hay una fiebre de balsa en el Ecuador. Se está acabando con las poblaciones de balsa en todos los rincones del país en donde esta crece. Su destino final es la China.

Las negociaciones sobre cambio climático obligan a los países a cumplir con determinadas metas de reducción de emisiones de gases que producen el efecto invernadero. Para ello, algunos gobiernos se han planteado el cambio de su matriz energética sustituyendo los combustibles fósiles con energías alternativas, incluyendo la energía eólica.

Este es el caso de China, que alcanzó el primer lugar en el mundo en capacidad de energía eólica en el 2020. Esto lo pudo hacer a costa de sacrificar las selvas tropicales ecuatorianas. Un insumo importante para construir las enormes aspas para los generadores de energía eólica es la madera de balsa que es dura, liviana y aislante de ruido.

Ecuador ha exportado balsa de plantaciones desde la Segunda Guerra, sin embargo, debido al reciente crecimiento exponencial de su demanda hace que los balseros recurran a poblaciones silvestres para abastecer el mercado internacional, principalmente chino.

Alrededor del 70% de las exportaciones ecuatorianas de madera de balsa se destinan para la industria de la energía eólica a China. Siendo, al momento, el tercer producto de exportación hacia ese país, después del camarón y banano. La madera de balsa es el primer producto de exportación de origen forestal.

El crecimiento de las exportaciones de madera de balsa a la República Popular China se aprecia en el siguiente gráfico.

Fuente: Banco Central del Ecuador (Estadísticas de comercio exterior)     

Como se aprecia en el gráfico, las exportaciones de madera de balsa a China se dispararon a partir del 2019, pero crecieron desproporcionadamente en el 2020, en coincidencia con el año de la pandemia del nuevo coronavirus.

Desde la década del 2000, China ha experimentado un incremento en el consumo de energía, lo que ha estado a la par de la acelerada industrialización de ese país. A partir del 2010, China planificó cambiar su matriz energética hacia generación de energía de fuentes renovables. 

El crecimiento de la energía eólica en China viene de la mano de subsidios y otros beneficios económicos para este sector, incluyendo reducción de aranceles a la importación de una de las materias primas cruciales para la industria eólica, como es la madera de balsa. El 23 de diciembre de 2020, el Ministerio de Finanzas de la República Popular de China, publicó en su sitio web un aviso dando a conocer su plan de ajuste de tarifas. Los aranceles de importación NMF (Nación Más Favorecida) aplicados para ciertos productos maderables se reducirán considerablemente en el año 2021.

Las declaraciones del presidente Xi Jinping, en diciembre 2020, exponían los nuevos objetivos que serán incorporados a su propuesta NDC (Contribuciones Determinadas a nivel Nacional) ante el Acuerdo de París. El gigante asiático se plantea llegar al pico de sus emisiones en el 2030 y llegar a ser Emisiones-Netas-Cero hasta el 2060. 

Estos objetivos resultan temerosos desde el punto de vista de nuestro país, ya que incluyen:
 –  Proporción de energía renovable en el consumo de energía primaria de “alrededor del 25%” al 2030.
–  Aumentar la capacidad instalada de energía eólica y solar a 1200 GW para 2030; si fuese solo eólica, necesitaría construir 1 millón de aerogeneradores , para lo cual necesitaría ¡750 millones de m3 de madera! (1) 
–  Aumento del volumen de cobertura forestal (léase plantaciones) en alrededor de 6 mil millones de metros cúbicos en 2030; es decir, una superficie cercana a 7 millones de hectáreas. Seguramente se usará para energía basada en biomasa y el uso de BECCS (que son un conjunto de técnicas de geoingeniería de alto riesgo).

Las propuestas concretas del gobierno y la industria china para llegar a estos objetivos seguramente provocarán una vulneración de los derechos de los pueblos y de la naturaleza, en su propio territorio y más allá, como ya se ha constatado con la tala de balsa en Ecuador.

En las siguientes editoriales, presentaremos los impactos de la tala de balsa en los territorios.


ACCIÓN ECOLÓGICA
24 de marzo de 2021

NOTAS:
(1)    cálculos basados en los datos de Climate Action Tracker (https://climateactiontracker.org) y la empresa sueca Modvion (https://www.modvion.com)               

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