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UN PROYECTO PETROQUÍMICO EN ECUADOR…

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Un Proyecto petroquímico en Ecuador

más sabe el diablo por viejo que por diablo……

Hace 4 años el gobierno ecuatoriano cedió ante las presiones de las transnacionales petroleras para concretar la construcción de un nuevo oleoducto de crudos pesados. De nada sirvieron ante las autoridades encargadas los argumentos hechos por diferentes sectores sociales que alertaban de los riesgos ambientales y sociales que implicaba, además de ser una obra innecesaria para el país. LOS INDICIOS DE corrupción en el contrato, la violación a los derechos humanos de las poblaciones, los paros realizados por los trabajadores debido a los bajos salarios e incumplimientos del contrato, fueron algunos elementos CONSTATADOS en la fase de construcción.

Actualmente, los GRUPOS DE PODER INTERESADOS en feriar los recursos de los ecuatorianos, AQUELLOS que anteponen los intereses económicos privados sobre los derechos de los pueblos, están nuevamente empecinados en desarrollar un proyecto Petroquímico en la provincia de Manabí, DESCONOCIENDO LA NORMATIVA AMBIENTAL VIGENTE, LOS DERECHOS HUMANOS Y LA SOBERANIA NACIONAL. El discurso de que tendríamos capacidad de refinar hasta 300 mil barriles diarios de crudo pesado se lanza y usa de manera irresponsable desconociendo que el petróleo no ha sido una alternativa real para el país, sino todo lo contrario, el Ecuador está más endeudado y más empobrecido ahora que antes de ser país petrolero.

Los famosos argumentos económicos que se utilizaron para justificar la construcción del OCP, el mismo que actualmente transporta menos de la mitad de su capacidad, se vuelven a usar ahora para convencer a la opinión pública de la necesidad de construir la planta de Jaramijó. Es así como ofrecen a la población cero impactos y más de treinta mil puestos de trabajo. No finjamos amnesia, recordemos que el OCP ofrecía tecnología de punta y 52.000 puestos de trabajo y lo que nos dio fue: cinco derrames de crudo sólo en la etapa de construcción y únicamente 7.000 puestos de trabajo durante la construcción, de los cuales ahora sólo quedan 800 puestos indirectos.

La explotación de crudo pesado perjudica al Estado, ya que debemos subvencionar con nuestro petróleo liviano las supuestas pérdidas económicas que genera la extracción de crudo. Esto significa sobreexplotar nuestras reservas y agravar la contaminación ambiental. Sobre todo atentamos contra nuestro patrimonio común y contra los derechos de las generaciones futuras. No existe actividad petrolera ni petroquímica segura y libre de accidentes graves, es más, ponen en riesgo la pesca, el capital turístico de playas y de ecosistemas marinos.

¿De donde saldrá esta cantidad de crudo para refinarlo? El ministro de Energía y Minas ha mencionado la factibilidad del Bloque ITT, que se encuentra dentro del área protegida más grande y más sensible de la amazonía, el Parque Nacional Yasuní. Y también se refirió a los campos del suroriente ecuatoriano desconociendo plenamente la posición de los pueblos indígenas Kichwa, Achuar y Shuar de los Bloques 23 y 24, de defender sus territorios que son la base de su vida, de su cultura y la de sus hijos. Los bosques amazónicos no pueden seguir siendo objeto de desastres como el que ocasionó la Texaco que es el peor que ha conocido la humanidad.

La posibilidad de tener una nueva industria petrolera en Manabí significaría repetir la intolerable tragedia ambiental y humana que significa la refinería de Esmeraldas, sobre la cual hay informes de salud y de medio ambiente extremadamente graves. El noble pueblo Manabita no debe ni puede aceptarlo.

Se ha afirmado que se piensa refinar combustible para aviones. Nos preguntamos si la demanda de la base aérea de Manta lo justifica o si lo que se pretende es dotar de combustible al resto de bases militares norteamericanas impuestas en los países vecinos? 

Hacemos un llamado a rechazar este nuevo proyecto debido a la corrupción demostrada por las empresas petroleras transnacionales (como es el caso de la Occidental), por la ilegalidad ambiental con la que operan, por la permanente violación de los derechos de las poblaciones afectadas y por la soberanía ecuatoriana.Pues como más sabe el diablo por viejo que por diablo, los negociantes de petróleo con ardua experiencia en saquear nuestra economía, saben que, al igual que el OCP, el negociado está en la construcción de la infraestructura, y la deuda la tendremos que pagar entre tod@s l@s ecutorian@s.

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