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Petróleo

AMAZONÍA POR LA VIDA

Fluye el petróleo: sangra la selva
Graffitti en Quito

No llores por la Amazonía: tu compras
Texaco

Graffitti en Quito

El tema petrolero en el Ecuador fue intocable durante mucho tiempo. Al ser éste el sustento del mayor porcentaje de los presupuestos generales del Estado, nadie podía decir nada en su contra. El petróleo era supuestamente la panacea y cualquier voz que se levantara en su contra era vista como de gente poco patriota, de enemigos de los ecuatorianos.

Sólo después de dos décadas de explotación petrolera los impactos sociales y ambientales causados empezaron a ponerse de manifiesto. Se acabó la invisibilidad.

La Campaña Amazonía por la Vida, nace en el año 1989 como una necesidad de articular esfuerzos y coordinar iniciativas para lograr más eficiencia en la defensa de la Amazonía y de las poblaciones locales. Entre las actividades que se planteaba esta campaña estaban: difundir la problemática ambiental de la Amazonía; determinar estrategias que permitieran detener la destrucción del entorno natural y humano en esta región y motivar la participación de la comunidad en la búsqueda y ejecución de soluciones a sus problemas ambientales. En un principio la campaña contó con el respaldo de ONGs ecologistas y de derechos humanos en todo el país. Posteriormente, Acción Ecológica, bajo esta misma denominación y logrando nuevas alianzas con otros actores, sobre todo locales, continuó realizando varias de estas actividades y otras más.

La actividad petrolera ha provocado desastres en todas las zonas donde se realiza (mapa de concesiones petroleras): la contaminación de aire, agua y suelo, junto a un acelerado proceso de colonización han puesto en riesgo los territorios de las nacionalidades indígenas (mapa de territorios indígenas, mapa de áreas protegidas). Ser un país petrolero al Ecuador le ha significado mayor empobrecimiento y mayores impactos ambientales.

La denuncia sobre los impactos ambientales y sociales generados por la práctica petrolera fue la punta de lanza de esta campaña para hacer visible lo que los sucesivos gobiernos y las empresas querían ocultar a toda la nación y a nivel internacional. En esa línea fueron importantes:

  • La campaña contra Texaco , para que esa empresa repare los daños que provocó.
  • Publicaciones de varios autores: Crudo Amazónico, Amazonía por la Vida, Ecuador Postpetrolero.
  • Producción de varios videos disponibles.
  • La participación de las poblaciones locales en la reivindicación de sus derechos y en la defensa de su entorno natural, como fue el caso de la intangibilidad, una propuesta que surgió del propio gobierno pero que fue ampliada por las organizaciones indígenas.

La campaña ha trabajado intensamente para tratar de que no se amplíe la frontera petrolera en el país exigir que existan las garantías suficientes para el país y las comunidades locales afectadas.

En esta dirección se han dirigido esfuerzos tendientes a salvaguardar las áreas naturales protegidas y los territorios indígenas. Actualmente, la campaña busca parar el proyecto ITT (Ishpingo, Tambococha, Tiputini) que afectará significativamente al Parque Nacional Yasuní y a la Reserva Faunística Cuyabeno, áreas naturales protegidas que ya se encuentran intervenidas y afectadas por actividades petroleras.

Para realizar estas actividades Acción Ecológica tiene en la Amazonía un Centro de Monitoreo, desde donde se recogen y se hace difusión y denuncia de los impactos generados por la actividad petrolera. Fruto de años de esta actividad son los Manuales de Monitoreo que se utilizan para trabajar estos temas con las comunidades.

En la actualidad los últimos gobiernos nacionales, como si no hubieran aprendido nada de la historia, y como si pensar fuera un esfuerzo demasiado difícil de realizar, ha decidido ampliar la frontera petrolera para acabar con los pocos pueblos y espacios que hacen de este estado plurinacional, y extraer hasta la última gota de un crudo que ya empieza a escasear pero que EEUU necesita y el gobierno le ofrece sacar en pocos años. El resultado es la privatización del transporte de petróleo y a cesión a las empresas transnacionales de todas las facilidades en un proyecto OCP que quita soberanía a Ecuador y vida a sus poblaciones.

Se ha publicado los impactos de la construcción del OCP que es una muestra de abuso a los derechos humanos y muestra la violencia que esta empresa es capaz de ejercer con el apoyo del gobierno. Hemos elaborado documentos técnicos sobre el OCP y realizado campañas a nivel nacional e internacional.

La movilización ha sido clave para cuestionar el modelo petrolero en el Ecuador. La participación ha tenido varias expresiones y reacciones que incluyen campañas y denuncias. A lo largo de estos 10 años la organización y quienes han trabajado con el tema petrolero han evidenciado de cerca el sinnúmero de inequidades, injusticias y atrocidades que ocurren en la región petrolera de la Amazonía ecuatoriana, que como bien dice una de ellas, recuerdan a un Macondo, sucio, violento y cruel.

En la actualidad las empresas petroleras en el país están siendo favorecidas con todo tipo de exoneraciones fiscales, mientras las fuerzas armadas les defienden de campesinos que mueren de enfermedades como el cáncer que para su economía son incurables. Los turbios manejos de estas empresas quedan de manifiesto en publicaciones como "La forma occidental de explotar petróleo".

En el año 2000 el presidente de Petroecuador ya manifestó que "Ecuador debe decidir que está dispuesto a sacrificar por el petróleo", a nosotros nos queda claro que el gobierno ha decidido sacrificar a la gente y su medio ambiente, por eso parafraseando al presidente no electo Noboa: "el OCP va porque va". Por eso mismo la resistencia es el camino.