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 EL JAMBATO: UN SOBREVIVIENTE QUE ENFRENTA NUEVAS AMENAZAS  

ACCIÓN ECOLÓGICA OPINA

El jambato es una rana endémica de Los Andes en Ecuador, es decir que vive sólo en nuestro país. El Jambato se creía extinto ya que la última vez que se lo vio fue en 1988. Sin embargo, a inicios de 2016, se encontró una pequeñísima población de jambatos que todavía sobrevivía. Esto ocurrió en la parroquia rural de Angamarca, provincia de Cotopaxi.

Hasta antes de los años ‘80 se podía encontrar en grandes cantidades al Jambato o Arlequín, cuyo nombre científico es Atelopus ignescens, en riachuelos o charcos de los páramos del centro y norte del país. Pero debido a la destrucción de su hábitat por la expansión urbana, la contaminación, la introducción de la trucha arcoíris, como por el cambio climático o enfermedades, su existencia fue seriamente amenazada. El Jambato es un sapo pequeñito de máximo 5 centímetros; su cuerpo es rechoncho, de color negro con el vientre más claro con tonalidades amarillentas. 

El jambato, especie catalogada en Peligro Crítico de Extinción, representa a los Andes del Ecuador y es una especie heroica que lucha por sobrevivir ante las adversidades. Fue por esto por lo que, al encontrarse familias sobrevivientes, científicos del país y del mundo iniciaron un programa intenso de conservación del Jambato.  Por ejemplo, la Alianza Jambato[1] ha llevado a cabo acciones técnicas y colaborativas junto a las comunidades y autoridades locales de Angamarca, incluyendo la Prefectura de Cotopaxi”[2]. Según la Alianza Jambato “un niño de 12 años lo encontró mientras cortaba alfalfa cerca de su casa y se enteró de que se ofrecía una recompensa por encontrarlo por lo que se dio cuenta de lo especial que era”. Se estima que sobreviven no más de 400 sapos arlequines de Jambato cuyo cuidado y protección son fundamentales.

Sin embargo, nuevas amenazas acechan a este anfibio, esta vez una carretera que atraviesa el territorio de Angamarca donde se encontró a los sobrevivientes. Este motivó a que se presente una acción constitucional de medidas cautelares para detener los trabajos de la carretera. Ante la Unidad Judicial Multicompetente Civil del tribunal provincial de Pujilí compareció el sapo Arlequín de Jambato mediante representación del abogado del CEDENMA. El juez falló a favor de los derechos del sapo arlequín[3], ordenando la suspensión de las actividades de construcción del Proyecto Vial Ambato – Guambeine – Angamarca,  argumentando que la carretera pone “en grave peligro la perpetuidad de la especie, que es un derecho, que de consumarse la violación, no se lo puede restituir, es decir el daño sería irreversible” para una especie que hoy no se encuentra en ningún otro lugar del mundo, excepto en la parroquia de Angamarca, en la provincia de Cotopaxi.

El agua es esencial para la supervivencia del sapo arlequín. Las hembras ponen sus huevos en ríos y sus willis-willis crecen bajo las piedras del lecho de las vertientes, por lo que proteger los páramos es fundamental para su vida. Expertos en cambio climático dan cuenta también de la desaparición de los anfibios y que cerca de la mitad de las especies están amenazadas[4].

Las carreteras fragmentan los hábitats creando barreras físicas[5] que dificultan el movimiento de especies, crucial para su supervivencia. Las carreteras cortan la conectividad, que puede llevar al aislamiento de poblaciones, reduciendo la diversidad genética y aumentando el riesgo de extinción local. 

Los anfibios son extremadamente vulnerables a la fragmentación debido a que requieren, para completar su ciclo de vida, distintos hábitats: acuáticos donde reproducirse, poner los huevos y favorecer el desarrollo de los renacuajos, , y terrestres en los cuales los adultos pueden alimentarse y vivir. La fragmentación de hábitats que provocan por las carreteras puede, además, generar microclimas donde se alteran las condiciones de temperatura y precipitaciones. 

Otro impacto de las carreteras en la fauna son los atropellamientos cuando los animales tienen que cruzar las vías para acceder a diferentes partes de su territorio. Esto puede provocar un declive significativo de la población sobreviviente de jambatos en Angamarca y provocar su extinción. 

Además, la construcción de una carretera provoca gran remoción de tierra que altera los cauces de riachuelos o vertientes. Para el caso de los anfibios, como es el jambato, esto sería catastrófico. También las carreteras son fuentes de contaminación por las sustancias contaminantes que emiten los vehículos, entre los que están metales pesados, hidrocarburos u óxidos de nitrógeno que se acumulan en los suelos y aguas cercanas, afectando la salud de los animales, las plantas y microorganismos que viven en el suelo y el agua. De igual forma, el ruido y la contaminación lumínica alteran los patrones de comportamiento de muchas especies. El Jambato estaría expuesto a todas estas amenazas.

Luego de la sentencia del juez de Pujilílas autoridades deben realizar estudios ambientales exhaustivos sobre los riesgos e impactos que la carretera va a provocar. La constructora debe tener un plan de protección de especies. Podría inclusive plantear el desvío de algunos tramos de la carretera para alejarlos de los ríos y hábitats donde viven los sobrevivientes del sapo Jambato. No obstante, el 8 de enero, la medida del juez fue revocada pese a que no se entregó la documentación técnica dispuesta inicialmente por el juez de Pujilí.El jambato, único en el mundo, pertenece a los anfibios, los vertebrados más amenazados a nivel mundial. Por esta razón, organizaciones ecologistas y ambientalistas hacen un llamado a proteger al Jambato. Esta “no es una causa individual ni aislada: es una responsabilidad colectiva y un compromiso ético con el patrimonio natural del Ecuador y con las generaciones futuras”[6].

ACCIÓN ECOLÓGICA
9 de enero de 2026

FOTO: Mica Stacey de Alianza Jambato


[1] https://alianzajambato.org/

[2] https://www.documentcloud.org/documents/26459915-ambato-harlequin-frog-opinion/

[3]https://www.facebook.com/cedenma/posts/pfbid026jFwpFDLL5odt76EyZ2eLX8NX5RnHXzxWxpwvs54gxm4MJu3oZ4b8D9RQAspgwADl

[4] https://www.amphibians.org/resources/state-of-the-worlds-amphibians/

[5] https://revistabioika.org/es/ecovoces/post?id=173

[6] https://docs.google.com/document/d/10g5cjitf_9vXQCWp2DwFnmOYxgvQn2iIn81sdwSEgTY/edit?tab=t.0#heading=h.5uxnekf1pk8m