Iniciamos la recolección de firmas por un #QuitoSinMinería

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Rondaban las 6:30 de la tarde del 3 de mayo cuando habitantes del noroccidente del Distrito Metropolitano de Quito, festejaban frente al Consejo Nacional Electoral (CNE) el inicio de la recolección de firmas por la campaña #QuitoSinMinería. Después de dos meses de espera injustificada, el CNE finalmente entregó los formularios al Colectivo #QuitoSinMinería para que comience la campaña de recolección de firmas. Richard Paredes presidente del GAD parroquial de Pacto, signaba el primer casillero del primer formulario que abre camino para que la consulta se convierta en una expresión democrática dentro del país.

Recordemos los meses cuando la posibilidad de impedir la explotación petrolera en el Yasuní-ITT nos llevó a caminar calles, parques y plazas del país con el objetivo de dejar el crudo en el subsuelo. Aquella causa se convirtió en un hito para el Ecuador y un referente para el mundo. Un hecho esperanzador para todas las personas que recolectaron y firmaron, pues abría la posibilidad de decidir sobre el futuro del Ecuador, un futuro que no sea la devastación social y ambiental. Fue un proceso de democracia directa que encarna una de las formas de participación ciudadana establecida en la Constitución. Durante el proceso se decidía colectivamente, había un sentido de grupo, de alegría y una esperanza con renovada frescura que culminó con la recolección de más de 720.000 firmas.

Vimos durante esos meses que algunas personas estaban bien informadas sobre el Yasuní y la consulta; otras tenían interés en salvar a la Amazonía, pulmón del planeta, hogar de diversos pueblos y del agua, el lugar más biodiverso; otras personas nos decían «Aquí han estado, no saben cómo les he buscado para firmar» y expectantes con el alma henchida firmaban pues sabían que estaban poniendo su grano de arena para cuidar la selva.

Había quienes se molestaban porque imperaba en ellas la idea del petróleo como progreso para el país y la Amazonía. Pero hablar cara a cara nos permitía intercambiar opiniones, y el diálogo se convertía en oportunidad para sentar bases sobre lo que es el ecologismo. En los cortos minutos había una reflexión sobre la vida, el cuidado de la selva y de los pueblos que la abrazan ancestralmente.

Los lugares de encuentro, al rayar el día, poco a poco se iban poblando de personas con tableros y formularios, quienes, siempre con una sonrisa, aprovechaban cada oportunidad: reuniones sociales, asambleas, conciertos, mingas, maratones, misas, centros comerciales, exteriores de recintos electorales, partidos de fútbol, universidades, paradas de buses, comidas callejeras y muchas más. Fueron días de sol y de lluvia, noches estrelladas o de neblina. Los feriados eran nuestros días de suerte, los parques estaban llenos de gente entusiasmada por firmar. Generosamente, muchas personas nos compartían algo de comer y agüita.

Firmaban de distintos sectores sociales, edades y ocupaciones; ciclistas, animalistas, veganos, estudiantes secundarios y de universidades, artistas, entre muchos otros amantes de la naturaleza dispuestos a construir un país diferente, porque defender el Yasuní significaba construir otro mundo posible. Cada firma era indispensable.

Fueron momentos maravillosos. Recoger firmas por el Yasuní fue el objetivo común por el bien de todo el Ecuador. El Yasuní se había convertido en la U de una Utopía. Pero, a pesar del éxito en la recolección de firmas, el Gobierno le dio la espalda a cientos de miles de firmantes en beneficio de quienes se enriquecen con la destrucción. Fue evidente que el presidente Correa nunca tuvo la intención de dejar el crudo en el subsuelo en el ITT.

La agonía de ver anuladas firmas por cientos, la impotencia de ver claudicada la voluntad popular fue inmensa. El CNE no dio paso a la consulta popular pero el proceso continuó en el campo jurídico. Luego de varios años, una investigación[1] demostró cómo se elaboró el fraude. En diciembre de 2021, ante una acción extraordinaria de protección del colectivo Yasunidos, la Corte Constitucional falló a favor, lo que abriría un camino de justicia que reivindique la voluntad popular que se vio truncada por las ansias del poder petrolero.

Han transcurrido ocho años desde el proceso de recolección de firmas por el Yasuní, y hoy el cielo se abre para el vuelo de otros colibríes recolextorxs, esta vez por un #QuitoSinMinería.[2]

Nuevamente, las calles empiezan a poblarse de jóvenes que llevan en su pecho al oso de anteojos. Volvemos a encontrarnos cara a cara para defender los bosques del Chocó Andino donde habitan miles de animales y plantas, muchos únicos en el planeta. Nos convocamos nuevamente a favor de la naturaleza y por un Quito Sin Minería.

ACCIÓN ECOLÓGICA
15 de mayo de 2022


[1] GK. La gran farsa de la anulación de las firmas de la consulta por el Yasuní. 4 de enero del 2021.

[2] Quieres saber más de la campana #QuitoSinMineria: https://www.quitosinmineria.org

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